Mucho Mozart y poco cuarteto – Salzburgo, Austria

Nuestro próximo destino en el mapa era Austria, primer país de los catalogados “primer mundo” que pisábamos y una manada de lugares para ver en el Estado sin salida al mar. Llegamos a Viena desde Bratislava en menos tiempo del que tardo en viajar de Quilmes a Capital Federal. La capital austriaca que le dio nombre a las salchichas que comúnmente comemos alberga un millón y medio de personas, pero ya de entrada la primera impresión fue: “que hacemos acá”.
     Si bien en muchos países nos sentimos extranjeros ni bien llegamos, con el tiempo vamos naturalizando esa sensación. En el país con menor índice de desempleo de Europa su carta de presentación fue la impresión de estar dentro de la película “The Truman Show”. Para quien no vio el film, se trata de la historia de un hombre que desde antes de nacer su vida es filmada y transmitida en vivo a todo el mundo, un reality show de un hombre (Jim Carrey) las 24 horas del día que vive en un set inventado, en un barrio ficticio donde los directores pueden controlar todos los aspectos de la vida de Truman, inclusive los detalles como el clima y los (des)amoríos. Claramente no nos sentimos filmados ni siendo parte de un reality show jaja pero la ciudad parecía un set de filmación, donde todos los engranajes funcionaba bien: los medios de transporte, las señalizaciones de las calles, la limpieza de todo y también funcionaban bien las personas, siendo extremadamente amables, cordiales y respetando todas las reglas que los rodean. Ni mejor ni peor, pero chocante para nosotros, acostumbrados a las demoras del Roca, a los pozos de Lanús o a cruzar la calle por mitad de cuadra. Tanta fue la diferencia inclusive con los países del Este europeo que nos llevó a pensar en ese “que hacemos acá”, como si hubiésemos entrado a ver La Traviata en el teatro Colón en bermuda y zapatillas viejas.
Un vistazo de Salzburgo desde la Fortaleza de Hohensalzburg

Un vistazo de Salzburgo desde la Fortaleza de Hohensalzburg

Sigue leyendo

Llueve en primavera y las puertas abiertas – Hungría y Eslovaquia

El síndrome de entrar en las puertas abiertas es una enfermedad que nos aqueja, principalmente a mí (Seba) desde que comenzamos este viaje. Uno podría llegar a pensar que es divertido o inclusive un chiste el hecho de que ante cada puerta abierta tenga el irrefrenable impulso de atravesar ese marco, o al menos pispear qué se esconde detrás de esa apertura que me llama como si fuese un ratoncito escuchando el dulce sonido del flautista de Hamelin. Así sea en un edificio histórico en Veliko Tarnovo, en la ciudad amurallada de Dubrovnik o en una mezquita de Estambul. Si para llegar tenemos que subir cien escalones o meternos en un túnel no importa, hay que ver qué hay porque en cada rincón se puede esconder lo mejor, la frutilla del postre de cada ciudad. Probablemente uno de los culpables de esta enfermedad sea Gerardo, mi papá, que cuando nos íbamos de vacaciones le gustaba meterse en los caminos sin carteles, husmear en los pueblos sin shoppings. Esa sana costumbre él la justificaba con que “si no estamos apurados, podemos entrar a mirar” y así paseábamos por callecitas embarradas en provincia de Buenos Aires o pueblos fuera del mapa tanto en el norte como en el sur argentino. Si había tiempo había libertad de meterse a echar un vistazo. Por suerte hoy me siento con los minutos suficientes como para que cada puerta sea una oportunidad nueva de descubrir. Además cuento con la fortuna necesaria de que mi invalorable e irremplazable compañera me aguanta en todas, y cuando se vislumbra el otro lado en algún marco, ella es la primera en decirme “dale, vamos».
Castillo de Buda – una de las principales atracciones para el turismo claramente

Castillo de Buda – una de las principales atracciones para el turismo claramente

La Transilvania que se esconde detrás de Dracula – Bucarest y Transilvania, Rumanía

           En este poco tiempo de viaje (o mucho, según los ojos de quien lo vea) hemos visitado desde pequeños pueblos a grandes ciudades capitales, pasando también por las que se encuentran en el medio de esa escala tan subjetiva pero real. Charly García hizo una canción (ma´que canción TEMAZO) que habla de la “grasa de las capitales”, de ese humo contaminante que sobrevuela las grandes metrópolis que además de infectarte los pulmones te machaca el cerebro, alienándote y convirtiéndote en “uno más”, en alguien impersonal que se parece a todos menos a vos mismo. Y es que en este tramo de viaje hemos aprendido que en las grandes ciudades la gente se comporta más o menos parecida en todos lados, sea Roma, Tirana o Sofía, todos comparten mismos “patrones” que no hace falta hacer referencia, porque usted lector, seguramente sabe de lo que hablo. Sin embargo nos hemos topado con muy buena gente en estas capitales, con bichos raros que están abiertos a pensar distinto que la última moda. Es cierto que nos sentimos más cómodos en los pueblos chicos, donde las costumbres del lugar las aprendemos mirando a la gente en la calle o conversando con locales, en lugar de tener que estar espiando por la rendija que te dejan entrever los negocios de Vodafone y Mc Donalds para descubrir cuál es la comida típica de un lugar. Sea como sea, en este viaje de mochila con fecha de vencimiento (ya se que faltan muchos meses más, pero esto se pasa volando), las capitales son importantes porque mucha gente va y viene de ellas, lo que nos proporciona un primer paso en cada país como para después apuntar hacía el punto que más nos entusiasme del mapa.
En las plazas/parques de Bucarest – El banco atestigua nuestra ubicación

En las plazas/parques de Bucarest – El banco atestigua nuestra ubicación

Sigue leyendo

Este o Este

     Como si hubiésemos cambiado de una gran ciudad capital a un pueblo campesino pasamos de Estambul a Sofía, que es nada más ni nada menos que la capital de Bulgaria. Si bien no somos amantes de las ciudades capitales, en este caso unimos dos porque era más fácil llegar, y por supuesto que ésta última tenía un gran atractivo para nosotros desde lo cultural y por lo ignoto que resulta Bulgaria para los argentinos. La corta e inexperta experiencia que tenemos nos indica que los destinos poco turísticos tienen grandes sorpresas.
     Bulgaria es un país de poco más de siete millones de habitantes con una historia medieval muy rica que se mantiene viva hoy en día con sus ruinas bien conservadas. Como dato de color, las ciudades preservan como representativos los escudos medievales en sus banderas.
   En Sofía nos encontramos con una ciudad muy bonita, muy ordenada y limpia. Sin grandes edificios pero con hermosas y extensas plazas que sirven de paseo diario para cientos de ciudadanos. Todas las plazas en esta capital estaban llenas de gente en cualquier horario, desde grupos de adolescentes escuchando música hasta ancianos y ancianas jugando al ajedrez, todos en las plazas, con el cantar de los pájaros y la compañía de las fuentes decorosas.
Catedral Sveta – Nedelya – En 1925 fue destruida por un ataque bomba donde se intentó asesinar al popular Rey Boris III, que se salvó por llegar tarde a la ceremonia donde fallecieron 128 personas.

Catedral Sveta – Nedelya – En 1925 fue destruida por un ataque bomba donde se intentó asesinar al popular Rey Boris III, que se salvó por llegar tarde a la ceremonia donde fallecieron 128 personas.

Sigue leyendo

Más perdido que turco en la neblina

     Nuestro itinerario cambió varias veces, tiene más mutaciones que Michael Jackson, estuvimos en ciudades que antes del viaje ni sabíamos que existían y dejamos sin ver siquiera de lejos otros lugares que nos parecían paradas obligadas. Y nos sentimos cómodos y contentos haciéndolo de esta forma, cuando parece que la ruta es tan obvia como un vidente leyendo el destino aparece una voz en alguna de nuestras cabecitas que dice “¿y si en vez de ir por acá van por allá?”. Y todo se renueva, trasforma y abre nuevas posibilidades.
     Sinceramente Estambul no estaba en los planes de ninguno de los dos. La cantidad de kilómetros “de más” y nuestra ignorancia sobre Turquía nos hacían no prestarle atención a la metrópoli de dieciséis millones de habitantes. Las recomendaciones de algunos conocidos hicieron que lo repensáramos y finalmente la insistencia de otros viajeros a lo largo de nuestros días en Europa nos hicieron poner a Estambul como un destino indiscutible en nuestro 2014.
La torre Galata (1348)  fue construida por los genoveses y en el Imperio Otomano la usaban como torre de vigilancia

La torre Galata (1348) fue construida por los genoveses y en el Imperio Otomano la usaban como torre de vigilancia

Efectos locos a la foto – caminando por Estambul

Efectos locos a la foto.                                    Caminando por Estambul

Sigue leyendo

En la tierra de Aristóteles – Atenas, Meteora y Salónica, Grecia

     Querido lector, estás por empezar a leer el post más largo que hayamos hecho hasta el momento. Te invitamos a que si podes te tomes un tecito, cafecito o unos buenos mates (¡como lo extrañamos!!!!) mientras te contamos nuestros días, experiencias y anécdotas en Atenas, Meteora y Salónica, las últimas tres paradas en Grecia.
     En los papeles, en la previa, Atenas era un plato fuerte en nuestro viaje. Centro neurálgico de la historia de la humanidad, esta ciudad nos provocaba cosquillas de solo pensar en todos los años de civilización que lleva encima su tierra, esa invitación a imaginar que Sócrates o Aristóteles pasearon por el mismo suelo que íbamos a caminar. Así es que en un largo viaje unimos Patras con Atenas, intentando en vano quitarle expectativas para paliar la ansiedad a la gran ciudad.
     La capital griega es bipolar. Por un lado tiene su faceta de gran ciudad con su gran centro y su caos comercial, y por otro, como si estuviese separado por una línea imaginaria tiene sus ruinas e historia. Para poder transmitirles lo que es Atenas me parece oportuno utilizar Roma como contrapartida. En la ciudad italiana las ruinas de la antigua ciudad y la “nueva” se entremezclan como si fueran una paleta de colores de un pintor desprolijo, es una pelota de modernidad e historia que en cien metros pasas de un shopping a un monumento milenario. En cambio en Atenas esa mescolanza no existe, la gran ciudad moderna está por un lado y la historia está por otro. Ni mejor ni peor pero distinto. Uno camina por sus calles y puede ver una típica iglesia bizantina pero no mucho más, sin embargo, cuando decidís ir a visitar la ciudad antigua te trasladas a una región donde no hay edificios cerca, ni casas. Hay que abonar la entrada (un solo ticket para las 7 partes de la ciudad antigua a 12 euros, o 6 en nuestro caso por ser estudiantes extranjeros. Si éramos griegos era gratis) y entrar a una región enrejada donde se preservan todas las ruinas que sobrevivieron estos dos mil años. Algunas ruinas llegan a tener dos mil cuatrocientos en realidad.
El antiguo Templo de Hefesto (Dios de la Metalurgia) y Atenea Ergané (Diosa de la cerámica) del siglo VII.

El antiguo Templo de Hefesto (Dios de la Metalurgia) y Atenea Ergané (Diosa de la cerámica) del siglo VII.

Sigue leyendo

Prefiero a la libertad en remera y zapatillas que las libertades de saco y corbata

     Antes de salir de Albania algunas personas nos habían advertido de que en Grecia no debíamos decir que habíamos pasado por su país porque nos iban a mirar con malos ojos. Algo parecido leímos en internet y en grupos de viajeros en facebook. Cualquier tipo de especulación tanto positiva como negativa sobre la gente de un país es un prejuicio, y como dijo un gran profe que tuve en la Universidad, “todas las personas que tienen prejuicios son pelotudas. Tenemos que conocer, aprender y elaborar nuestros propios juicios, nuestras propias opiniones y no guiarnos por malas o buenas experiencias de terceros”. Lo anoté en el margen de un cuaderno de apuntes y me lo acuerdo casi casi textual. Suelo tomar más anotaciones sobre las cosas que dicen los profes y me hacen pensar en lateralidades que sobre la materia en sí. Como ejercicio diario intento, con aciertos y errores, no prejuzgar a nada ni nadie y cuando me doy cuenta que lo hago, doy marcha atrás.
Foto desde la isla en Ioannina

Foto desde la isla en Ioannina

Sigue leyendo

Como me ofrecieron poner una parrilla en Albania y la calidez de Montenegro – 2 en 1

     ¡Vamos a ponernos al corriente!, dijo el enchufe (un “chistecito” para empezar. Es malísimo y no va a volver a suceder (?)). Dejamos Dubrovnik con ganas de quedarnos unos días más pero era hora de cambiar de país. Nuestro plan era quedarnos alrededor de 9 o 10 días en Croacia y estuvimos 16, por lo que nos agarró una especie de apuro interno que nos incitaba a movernos, y rápido. A que teníamos que acelerar el paso porque Croacia era nuestro segundo país de 20 o 30, no sabemos bien, y estábamos “atrasados”.
Flor, Chris y Blazenka en la Catedral ortodoxa de Podgorica

Flor, Chris y Blazenka en la Catedral ortodoxa de Podgorica

Sigue leyendo

Historia a marzo – Split y Dubrovnik, el medioevo y la modernidad

     Después del cachetazo de naturaleza que nos dio Krka seguimos viaje para Split, donde nos esperaban Lara y Mario, una pareja de couchsurfing. Esta ciudad, la segunda más grande de Croacia, es una joya histórica con rincones más que interesantes. Si bien nos alcanzó un solo día de caminata de 7 horas para recorrerla prácticamente entera, tiene el encanto de poseer construcciones dentro de la ciudad que pertenecieron a la antigua fortaleza Diocleciana.
 
Atardecer en Split. Primer día en la ciudad

Atardecer en Split. Primer día en la ciudad

Sigue leyendo

Paisajes de fondo de pantalla en vivo y en directo – Parque Nacional Krka, Croacia

     Hace unos 4 meses estábamos en plena preparación del viaje. Si bien el itinerario tuvo cambios desde que empezamos esta aventura, muchos más cambios tuvo antes de comenzarla. Una de las principales dudas era si “Croacia si, o Croacia no”. Hoy en día nos reímos de haber tenido esa duda, de que haya existido la posibilidad de perdernos este país tan lleno de naturaleza, historia y sobre todo gente buena onda. Sin embargo, hubo un período en el momento de los preparativos en que dudábamos; una tarde estábamos en Bera haciendo el itinerario en google maps ayudándonos con libros y Wikipedia, para saber dónde ir, y vimos un gran manchón verde en el mapa que decía “Krka National Park”.
Cisnes en el río Krka, en el pueblo Skradin. Los cisnes son reales y viven libres

Cisnes en el río Krka, en el pueblo Skradin. Los cisnes son reales y viven libres

Sigue leyendo