Más perdido que turco en la neblina

     Nuestro itinerario cambió varias veces, tiene más mutaciones que Michael Jackson, estuvimos en ciudades que antes del viaje ni sabíamos que existían y dejamos sin ver siquiera de lejos otros lugares que nos parecían paradas obligadas. Y nos sentimos cómodos y contentos haciéndolo de esta forma, cuando parece que la ruta es tan obvia como un vidente leyendo el destino aparece una voz en alguna de nuestras cabecitas que dice “¿y si en vez de ir por acá van por allá?”. Y todo se renueva, trasforma y abre nuevas posibilidades.
     Sinceramente Estambul no estaba en los planes de ninguno de los dos. La cantidad de kilómetros “de más” y nuestra ignorancia sobre Turquía nos hacían no prestarle atención a la metrópoli de dieciséis millones de habitantes. Las recomendaciones de algunos conocidos hicieron que lo repensáramos y finalmente la insistencia de otros viajeros a lo largo de nuestros días en Europa nos hicieron poner a Estambul como un destino indiscutible en nuestro 2014.
La torre Galata (1348)  fue construida por los genoveses y en el Imperio Otomano la usaban como torre de vigilancia

La torre Galata (1348) fue construida por los genoveses y en el Imperio Otomano la usaban como torre de vigilancia

Efectos locos a la foto – caminando por Estambul

Efectos locos a la foto.                                    Caminando por Estambul

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En la tierra de Aristóteles – Atenas, Meteora y Salónica, Grecia

     Querido lector, estás por empezar a leer el post más largo que hayamos hecho hasta el momento. Te invitamos a que si podes te tomes un tecito, cafecito o unos buenos mates (¡como lo extrañamos!!!!) mientras te contamos nuestros días, experiencias y anécdotas en Atenas, Meteora y Salónica, las últimas tres paradas en Grecia.
     En los papeles, en la previa, Atenas era un plato fuerte en nuestro viaje. Centro neurálgico de la historia de la humanidad, esta ciudad nos provocaba cosquillas de solo pensar en todos los años de civilización que lleva encima su tierra, esa invitación a imaginar que Sócrates o Aristóteles pasearon por el mismo suelo que íbamos a caminar. Así es que en un largo viaje unimos Patras con Atenas, intentando en vano quitarle expectativas para paliar la ansiedad a la gran ciudad.
     La capital griega es bipolar. Por un lado tiene su faceta de gran ciudad con su gran centro y su caos comercial, y por otro, como si estuviese separado por una línea imaginaria tiene sus ruinas e historia. Para poder transmitirles lo que es Atenas me parece oportuno utilizar Roma como contrapartida. En la ciudad italiana las ruinas de la antigua ciudad y la “nueva” se entremezclan como si fueran una paleta de colores de un pintor desprolijo, es una pelota de modernidad e historia que en cien metros pasas de un shopping a un monumento milenario. En cambio en Atenas esa mescolanza no existe, la gran ciudad moderna está por un lado y la historia está por otro. Ni mejor ni peor pero distinto. Uno camina por sus calles y puede ver una típica iglesia bizantina pero no mucho más, sin embargo, cuando decidís ir a visitar la ciudad antigua te trasladas a una región donde no hay edificios cerca, ni casas. Hay que abonar la entrada (un solo ticket para las 7 partes de la ciudad antigua a 12 euros, o 6 en nuestro caso por ser estudiantes extranjeros. Si éramos griegos era gratis) y entrar a una región enrejada donde se preservan todas las ruinas que sobrevivieron estos dos mil años. Algunas ruinas llegan a tener dos mil cuatrocientos en realidad.
El antiguo Templo de Hefesto (Dios de la Metalurgia) y Atenea Ergané (Diosa de la cerámica) del siglo VII.

El antiguo Templo de Hefesto (Dios de la Metalurgia) y Atenea Ergané (Diosa de la cerámica) del siglo VII.

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