7 Lagos en bicicleta

Hacía tiempo que queríamos retomar el ciclocamping y lo hicimos con un camino conocido para nosotros, pero en el que elegimos puntos de paradas que no habíamos visitado, y que siempre es mejor hacerlo en bici. El recorrido que acá detallamos, realizado a fines de noviembre del 2021, es un camino extendido de los 7 Lagos, que inicia en Villa La Angostura, recorre la Ruta 40, e incluye visitar Villa Meliquina y Villa Traful con sus respectivos lagos, y volver finalmente a Bariloche. Nosotros fuimos en avión a Bariloche, con nuestras bicis desde Buenos Aires (pagando equipaje «especial», que no es tan caro, pero las bicis tuvieron algunos golpes de regalo del personal de Aerolineas), y de ahí nos tomamos una combi a La Angostura porque no nos daban los días para pedalear toda la vuelta para iniciar y finalizar en Bariloche, que también podría hacerse.

Lago Meliquina, nuestro prefe aunque no cuente como parte de 7 lagos

Antes de arrancar el relato es honorable (?) destacar que como malos buenos cicloturistas, no hacemos grandes distancias por día, ni nos matamos por llegar a X o Y lugar ni nada por el estilo. Si ven que ponemos que un día hacemos pocos kilómetros, es porque nos pintó y la pasamos bien así. La ruta de los 7 lagos se puede hacer en 1 o 2 días, sinceramente, pero hecha esta aclaración, prosigo…

Empezamos el viaje en Villa La Angostura, la cada vez más visitada, famosa, pituca, reposera y concurrida ciudad que fue catalogada como un extremo de la ruta de los 7 lagos. Nuestra primera noche pensabamos pasarla en el Camping Agreste del Lago Espejo, que es un camping gratis en un espacio destinado por Parques Nacionales (es parte del PN Nahuel Huapi), en este lugar: https://goo.gl/maps/1EabArdenRTqEimp8. El espacio de acampe es espectacular: de frente al lago, con árboles y baños (solo inodoro, obvio, de la proveeduría que funciona durante el día). No sé si por la época que fuimos, o porque está demasiado cerca de La Angostura, pero fuimos los únicos para acampar, y fue magiquee. Durante el día va mucha gente, de la zona, a pasar la tarde porque la playita además de hermosa es apta niñes porque es de poca profundidad durante bastantes metres, digo metros.

TIP SEBA: Si sos de levantarte temprano, como cualquier persona de bien (?), y podes ver el amanecer en esa playa, me lo vas a agradecer. Por la mañana el lago está planchado (obvio que si hay mal clima no, soquete) y toma sentido totalmente el nombre de Lago Espejo.

En el segundo día de pedaleo empezamos a testear un poco nuestros muy desacostumbrados cuerpos al pedaleo, y fuimos hasta el Camping Libre Villarino (https://goo.gl/maps/v3EnBXjqp5DFxUXV7). Fueron algo más que 40 kilómetros, con bastante desnivel y mucho sol pesado, por lo que nos costó un poco. El Villarino lo conocíamos de haber pasado una vez con el auto, y quedarnos con las ganas de quedarnos a acampar, por lo que era una fija en nuestro recorrido. Esta vez el clima no ayudó, para cuando llegamos se nubló rápidamente, e incluso nos tuvimos que apurar a armar la carpa por miedo a que nos agarre el agua en el medio. Lastimosamente tuvimos que cortar una charla más que interesante con una pareja de cicloturistas que nos vieron en bici y se nos acercaron a conversar. Si leen esto, escribanos que perdimos vuestra tarjetita.

El Camping Villarino es gratis también (por ahora…), sin baños ni ningún tipo de servicio. El espacio de acampe junto al lago es un sueño, con las montañas de fondo y algunos patos que le dan ese toque Disney a todo el lugar. Digo que es gratis por ahora porque lamentablemente está muy sucio, en lugar de cuidar un espacio tan especial… en fin. En frente del Villarino está el Lago Falkner, que tiene una muy linda playa con acceso diurno, y un camping privado (que hace unos añitos era público) para poner la carpa por la noche, además de un barcito/proveeduría que venden unas muy ricas tortas fritas (me contó un amigo (?)).

Por la época que fuimos, fuimos los únicos que nos quedamos a pasar la noche en carpa, además de una camionetita que estaban recorriendo América con un perrito. Peeeero, tenemos entendido que en verano el camping está detonado de gente, e incluso los fines de semana va muchísima gente a pasar la tarde.

De Villarino pedaleamos directamente a nuestra querida Meliquina, donde mi viejo tiene una casa, por lo que teníamos donde dormir y ponerle un interludio al viaje. Ese tercer día de bicicleteada fue duro, pero no tanto como el tramo Espejo-Villarino, quizás porque nuestros cuerpos ya estaban re-acostumbrados un poco. La entrada a Meliquina es un ripio de 14 km. que tiene unos 3 km., los más cercanos al empalme con la Ruta 40, que están en mal estado con serrucho constante. El resto de esos 11 km. no es que sea un asfalto con piedritas, pero tampoco están tan mal.

La entrada a Meliquina también tiene el encanto de ir bordeando el lago

Nosotros fuimos a Meliquina por la facilidad habitacional, que después de 2 días de camping sin ducha se hacía desear, pero es conocido que el grueso de la gente va a San Martín de los Andes. Sea Meliquina o San Martín el punto intermedio del recorrido, aquí se abren dos opciones para la vuelta a Bariloche: tomar por el Paso Córdoba a sus 1300 metros sobre nivel del mar, o retornar por la Ruta 40 e intentar un camino alternativo por Villa Traful. Antes del viaje habíamos decidido elegir la opción A o B dependiendo de cómo nos sintamos con el pedaleo y sobre todo, como estuviera el clima. En Meliquina estuvimos un par de noches, y durante ese tiempo hubo más viento que en todo el año en Buenos Aires. Elegimos la opción B por cagazo a comernos un garrón en el Paso Córdoba, volver por la Ruta 40, tomar el desvío hacía Villa Traful, seguir por Confluencia y terminar volviendo a Bariloche por la Ruta 237.

Volvimos a la ruta entonces por el mismo ripio que nos había visto entrar a Meliquina, y nos reencontramos con la mítica Ruta 40. El clima finalmente fue ideal: solcito y frío. El 4to día de pedaleo nos encontró con muchas fuerzas, por lo que lo que iba a ser un día de pocos kilómetros le metimos pata y llegamos al camping del río Pichi Traful (https://goo.gl/maps/KXv98UgYp8Hx8cpz8). Otro camping libre y gratis, junto al río que alimenta el Lago Traful, nuestro último camping de este tipo en el viaje y al igual que los otros 2, muy recomendable. Hermosos espacios de acampe, incluso a la orilla del río (guarda con las crecidas y no poner la carpa muy cerca), cercanía a la Ruta pero no tanto. Muy bueno.

De ahí quedamos mucho más cerca del ingreso a la Ruta 65, que es donde se encuentra Villa Traful. Sabíamos que el ingreso a la 65 iba a ser un punto difícil porque hay mucha subida, y así fue. Lento pero lo hicimos, hasta nos sacamos la fotito en el “Paso el Portezuelo”, con orgullo (?). Luego, en el empalme con el Lago cuando se pasa el camping Puerto Arrayán, hay una subida importante con la calzada en mal estado, pero el resto del camino hasta la Villa, si bien tiene desniveles y es todo tierra con ceniza, se transita bien. Además, una vez que la Ruta es acompañada por el Lago, todo es mejor.

Antes de llegar a la Villa está el camping Arroyo Cataratas, muy lindo pero no paramos, lo interesante ahí es que comienza el sendero Cascada Cataratas, que es un sendero cortito para ver rinocerontes… no, mentira, para ver unas cascaditas en medio del bosque; y pegado a este sendero, del otro lado del río Malalco, está el Sendero de Huella Andina Traful – Angostura (más info: https://www.villalaangosturaturismo.gob.ar/atractivo/senda-traful-angostura-trekking-senderismo/ y acá https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/villa-traful-villa-la-angostura-huella-andina-64629967) que en una caminata de 2 días te permite unir estos dos lugares. En la lista de pendientes.

Hacía muchos años que no iba a Villa Traful y la verdad es que me impresionó. Está hermoso, muy pituco, muy bien armado todo el pueblo al borde del lago, muy lindos amaneceres y atardeceres y muy caro también. Realmente recomendable la visita a la Villa Traful. Hay varios campings, un par junto al lago. Nosotros fuimos al Costa Traful, con bajada al lago, playita y a un precio bastante acorde a los campings de la región.

Después de un par de noches, continuamos viaje por la Ruta 65, rumbo a Confluencia, donde continuaríamos por la Ruta 237 que nos dejaría en Bariloquiiie. Salimos tranquis panquis, escuchando música aprovechando que en el ripio podemos ir a la par (en asfalto vamos en hilerita), pero a menos de una hora de pedaleo nos encontramos con una fila de autos… ¿¿¿embotellados en el ripio de Traful??? jaja no, la ruta está en obras, porque están asfaltando, y estaban cortando árboles a troche y moche, por lo que dejaban pasar autos de a poco. El problema es que nosotros íbamos muy lentos, y la ventana de paso nos quedaba corta. Cortisima. Así que fuimos lentos igual, esperando que los trabajadores tengan un hueco y nos dejen pasar. La verdad que es bastante impresionante como tiran abajo los árboles y piedras. La próxima vez que vayamos, seguramente habrá asfalto y autos yendo a 150/160, que es una pena. El problema no es el asfalto, a mi gusto, sino la gente corriendo carreras en un lugar donde debería primar la tranquilidad.

Las obras nos demoraron un poco el pedaleo, pero como no teníamos apuro y estábamos paseando, lo disfrutamos bocha. El tramo de la Ruta 65 entre río Minero y la 237, si bien es de ripio, es un camino asentado en muy buen estado. Paisajisticamente (?) también es muy bello, ya que gran parte del trayecto va junto al río Traful, hay montañas con formas extrañas por la erosión y mucho verde, flores y algún que otro arroyito. Además tuvimos viento a favor y es una sensación maravillosa.

Esa noche la pasamos en el hotel que está en Confluencia, y… mejor seguimos con el relato del pedaleo: Habiendo retomado el asfalto en la 237, nos quedaba una parada previo a llegar a Bariloche (donde teníamos hospedaje asegurado) e hicimos noche en Dina Huapi, luego de pedalear poco más de 50 kilómetros. Dejábamos para el último día un paseito de 14 kms. hasta la capital rionegrina.

Los 52 kilómetros entre Confluencia y Dina Huapi tienen un atractivo particular, diferente a la Ruta 40 y sus lagos. La ruta va paralela al Río Limay, y hay un par de miradores en altura donde se aprecia el río y sus vueltas. Sin embargo el punto distintivo de esta zona son las formas de las montañas, la zona del Valle Encantado y alrededores tienen formas muy llamativas, lamentablemente no hay cartelería que los indique, pero en google maps aparece el mirador de El Dedo, una formación muy graciosa.

Rio Limay

De Dina Huapi solo decir que es un pueblecito muy pero muy lindo, que tiene de todo, y es más tranqui que Bariloche. Hay cabañas y hoteles que dan a la costa del Lago Nahuel Huapi, pero son muy caras. Más “adentro” del pueblo, tipo 5 cuadras del Lago, hay muuuchos mejores precios. También hay campings privados, pero como era nuestro fin del viaje, queríamos asearnos debidamente y organizar los bolsos.

De ahí a Bariloche es, como dije, un paseo con bicisenda donde casi no hay que compartir ruta con los autos. Por lo que informaron, se está construyendo una biciruta en 7 Lagos, sería ideal que llegue a Bariloche aprovechando los tramos que ya están construidos, porque se podría llegar al aeropuerto de Barilo y llegar a San Martín de los Andes sin compartir ruta con los autos. Una medida muy adecuada para el caudal de cicloturistas que cada vez más llegan a esta región idílica para viajar en bici.

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