Guía de Parques Nacionales: El Chaltén – P. N. Los Glaciares, parte 1

El Parque Nacional Los Glaciares es grande, posta grande, tiene dentro el mundialmente famosisisimo Glaciar Perito Moreno, pero también los Cerros Roma, Norte, Pietrobelli, el Monte Fitz Roy y muchísima naturaleza con poca intervención humana que te vuela la peluca. ¡Atentis! hay otro Parque Nacional que se llama Perito Moreno (sin el Glaciar), a no confundirse en el google maps. Una vez dejado en claro este trabalengua, prosigo con este jugoso post que se divide en dos partes: esta parte 1, en la que contaremos sobre El Chaltén y sus senderos, y la parte 2, que será un post más breve, del Glaciar tomate Perito Moreno.

Mapa del Parque Nacional Los Glaciares (para dimensionar la distancia entre el famoso glaciar y El Chaltén). Lo editó Flor, aplausos.

La llegada a El Chaltén es imponente, todo el tramo de la ruta 23 desde que se desprende de la mítica 40, es de fondo de pantalla. El camino va de frente hacía las montañas, un paisaje que anuda el aire y te ubica en la pequeñez que somos en el mundo. La ciudad-pueblo de 1600 habitantes te recibe con el puesto de los guarda-parque, en donde tuvimos de los mejores recibimientos en un PN, mucha info, mucho consejo útil y muy buena onda de parte de los guardaparques.

El pueblo tiene varios campings, muchos hostels y muchos más hoteles. Los precios son para europeos, pero como en todo, si se busca un poco se encuentran cosas accesibles dentro de ese contexto.

El plan fue simple: aprovechar todo lo posible la “capital nacional del trekking”. A eso fuimos, con el limitante de un clima muy cambiante y bastante extremo en sus temporadas. Sin embargo había un básico que queríamos hacer y era “el triángulo”, así le pusimos nosotros al menos, al camino Chaltén – Poicenot (Fitz Roy) – Sendero Madre Hija (que une ambos campings sin volver a Chaltén) – Camping DeAgostini (Cerro Torre) – Chaltén nuevamente. Y eso hicimos.

Mapa de los senderos también editado por Flor

Pero primero lo primero. Hay un camino cortito, apto para todo público y muy muy bonito que es el camino del Mirador de los Cóndores y el de las Águilas. Este recorrido se puede hacer por tramos: hay uno corto, el Mirador de los Cóndores, y otro más largo, el mirador de las Águilas. Es un paseo de unas pocas horas con muy lindas vistas, sobre todo la de la ciudad, que nos robó un “este es uno de los lugares donde nos vendríamos a vivir”.

El segundo día en Chaltén, aprovechamos el lindo clima, y nos mandamos a hacer el grandioso y mayor motivo de este post, el camino del triángulo. El sendero arranca al final de una de las 2 calles principales de El Chaltén, la Av. San Martín, y para quién esté en auto, hay estacionamiento.

La primer parte del sendero es bastante empinada pero después nivela. A la hora, más o menos, se llega al Mirador de las Vueltas, que es un excelente rincón de verde para descansar de ese duro comienzo, con el Río de las Vueltas abajo y hasta el horizonte, serpenteante (depende de la época del año, su caudal, pero no quita lo hermoso).

No voy a describir las 5 horas (aprox) de caminata hasta el camping Poincenot, ya lo descubrirán cuando vayan, sólo mencionar que se cruzan bosques, arroyos, subidas y bajadas, que hay varios miradores pero que todo el recorrido es un “gran mirador”. La caminata no tiene desperdicio. A mitad de recorrido, se cruza la Laguna Capri, que tiene un camping libre para quien guste pasar una noche en ese hermosísimo lugar. Además está permitido bañarse en la laguna, respetando las instrucciones de la cartelería.

Armamos la carpa ni bien llegamos al camping Poincenot, que es gratis y tiene mucho espacio, pero les recomendamos llegar lo antes posible (osea, que arranquen la caminata temprano) porque los lugares “copados” se llenan. Los copados constan de cuasi círculos hechos con ramas/troncos que amortizan el viento. Luego de dejar los bártulos, seguimos viaje a la Laguna de los Tres. Este es el tramo más complicado, tiene un ascenso pronunciado en un tramo corto. Los más atléticos lo suben en 45 minutos, los menos, en una hora y media. Adivinaron, nos costó bastante. El premio final es increíble, estar ahí arriba luego de tanto esfuerzo, tiene un condimento extra. La laguna la vimos completamente congelada y nos encantó. Ya volveremos en veranito para verla sin hielo. El Fitz Roy de fondo, y todas las montañas abrazándote tan cerquita del cielo te llena y revitaliza. Es uno de los lugares más lindos en los que estuvimos. Las montañas te dejan así de chiquitito, así –=.

El día 2, levantamos campamento y nos dirigimos, cortando camino entre los dos campings, sin bajar a la ciudad. Para usamos un desvío que se llama “el sendero madre – hija”, por las dos lagunas que bordea. Es un camino sencillo y corto la verdad, con poco desnivel (poco, no nulo) y lindas vistas. Nos agarró un poco de viento, que nos quitó ganas de parar a descansar en las lagunas y nos empujó a llegar rápido al Camping DeAgostini, que está cerca de la Laguna Torre.

La Laguna Torre, con el cerro Torre de fondo, es otra locura. Es menos famosa que la Laguna de los Tres pero si la otra es un “10”, la Torre es un “9,50 muy bien felicitado”. Personalmente, la laguna en sí, me gustó más la Torre que la de los Tres… pasa que el Fitz Roy de fondo es mucho muy bueno. El camping Daniel DeAgostini tiene mucho menos tránsito que el Poincenot, pero también es más chico, y lo más mejor (?) que tiene es que el camino hasta la Laguna Torre es mucho más corto. Tan sólo unos 15 minutos de camino, en comparación con los 45/60 entre Poincenot – Laguna de los Tres. Fuimos a la Laguna ese mismo día que llegamos, a la tarde con muchas nubes hasta que comenzó a lloviznar. Volvimos a ir el tercer día a tomar mates por la mañana (fue un gran acierto porque el cielo estaba totalmente despejado), solcito y frío, y se veía el Cerro Torre ATR, y la Laguna llena de témpanos desprendidos haciendo la plancha.

Casi al mediodía arrancamos la vuelta a la ciudad. Fueron unas 6/7 horas de menos desniveles que el camino de ida, lo cual fue muy bueno para nuestro cansancio. A mitad de recorrido, hay dos miradores para quedarse sacando fotos un rato largo, que se puede observar de otra perspectiva el Cerro Torre y el Cordón Adela. El último mirador (que si uno viene subiendo, como es más frecuente, sería el primero), es el Mirador Margarita, donde pudimos avistar pequeños cóndores.

Si leíste hasta acá y te interesa el recorrido pero tenes alguna duda que podamos ayudarte, bienvenida la pregunta, que si la podemos responder agregaremos esa info al texto. Si te decidiste hacerlo, no lo dudes. Esperamos que les haya gustado el post y el vídeo, sobre todo, EL VÍDEO que me costó mil hacerlo porque aprendo autodidacta así que denle like en el Iutub o algo de eso que siempre sirve como empujón para seguir, como bici en montaña cuesta arriba.

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