Un hasta luego de Italia que se convirtió en adiós – Trieste y Rijeka

     Después de la maravillosa Venecia nuestro itinerario empezaba  a virar al Este, hacía esos países con poca publicidad que algunos recuerdan porque en los noventa tuvieron una guerra. Pero antes de adentrarnos en los Balcanes nos quedaba una parada en Italia, en una porción de tierra que seguramente algún político tano despierto le ganó de mano a otro más dormido esloveno, la ciudad de Trieste.
Canal principal de Trieste

Canal principal de Trieste

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El movimiento y la constante del cambio – Florencia y Venecia

     Movernos cambio la ecuación del viaje. Llegar a Florencia nos dio un empujón importante, el cambio de aire fue interno. Nos hospedamos en lo de Leonardo Boselli, un italiano muy particular, que se dedica a la parte de informática de la Universidad pero su verdadera ocupación es hospedar gente. Tiene su casa realmente preparada para eso. Hay lugar para 9 personas pero nos contó que llego a hospedar a 14. Tiene reglas, varias, como la de “un día cocinas vos, otro yo” y el que cocina se sienta en un lugar particular de la mesa donde hay un cartelito de “Here is the cook of the meal”. También hay reglas locas, como la de que está prohibido usar tacones. Resulta que tuvo una huésped que iba al baño en zapatos de taco, de noche, y los vecinos se le quejaron. Imaginen que 1800 huéspedes deben dar muchas anécdotas. Para sorpresa nuestra los que más recibió fueron norteamericanos, segundos francés y terceros chinos. Italia está lleno de chinos. Es como si les hubiesen dado vacaciones gratis a todos y estén repartidos por todos lados. De Latinoamérica dice que lo que más hospedo fueron mexicanos y segundo, chilenos. Este terror de los hoteles y de las agencias de turismo tiene todo anotado, en detalle.  Nosotros nos fuimos de su casa contentos de haber sido los que le enseñamos que los argentinos decimos “che” (es bastante complicado responder a la pregunta ¿para que usan el “che”?) y porque le cocinamos un rico pollo con papas a la crema.
 
Santa María del Fiore, muy llamativa de afuera

Santa María del Fiore, muy llamativa de afuera

Este cerdito es de “la suerte”. Hay que ponerle una moneda en la nariz y pedir un deseo jaja

Este cerdito trae “suerte” si le pones una moneda en la nariz y pedis un deseo

     Florencia es una bonita ciudad sin edificios altos, una mini Roma, que carece de todo el caos pero con un valor cultural increíble. Lamentablemente nosotros poco pudimos aprovechar de eso porque todos pero todos los recorridos eran pagos (y caros). La entrada de una persona para ver el David era más alta que nuestro presupuesto diario entre los dos. Así que visitamos la basílica de Santa María del Fiore junto al Batisterio y el campanario, que son muy bonitos la verdad y recorrimos la ciudad de punta a punta. Las fotos desde la Piazzale Michelangelo son geniales. Ahí arriba también había una iglesia que se comenzó a construir en el 1018 y sus muros intentan retener cascarones de pinturas de aquella época.  Por detrás tiene un cementerio enorme y antiguo, de esos a los que no entrarías de noche, con estatuas para rememorar al fallecido y pequeños castillos (literal) donde familias muy poderosas enterraron generaciones.
 
 

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La ciudad eterna y lo complicado de comprimir emociones – Roma

     Y nos fuimos de Roma nomás. Después de una de las semanas más locas, agitadas y soñadas de nuestros últimos 2 años. Nunca habíamos pensado en que nuestro primer destino fuese Roma, ni siquiera Italia. La mayoría sabe que nuestro punto de inflexión en el viaje es Dinamarca. Pero Roma era un viaje directo y que no pasaba por España (nos tienen en la mira por ser argentinos y nos avisaron que te piden TODOS los papeles habidos y por haber). Así que, por suerte, Roma fue nuestro primer destino. Grato acierto. Nos estamos yendo empapados de cultura e historia. No es fácil explicar lo que es “la ciudad eterna” en palabras, pero voy a intentarlo.
Piazza di Popolo de noche – nuestra primer noche en Roma

Piazza di Popolo de noche – nuestra primer noche en Roma

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Cancelación, demoras y el desierto desde el cielo

     Después de meses de preparativos llegó el 7F, el 07 del 02 o como le quieran decir al siete de febrero. La cercanía del comienzo del viaje fue dando lugar a sensaciones encontradas: muchísima ansiedad y ganas de salir a romper la cancha, y al mismo tiempo, miedo y cagazo de cambiar todo, de tirarnos de cabeza a algo tan incierto. Un mes atrás solo se daban las primeras. No sé si está bien contar sobre esos miedos, pero fueron ciertos y reales, así que sepan que no es “tan fácil”.
     En fin, llegó el día, el armado de la mochila, ultimar detalles y salir para el aeropuerto. El vuelo 1140 de Aerolíneas Argentinas nos iba a dejar en Roma, hasta que llegamos a Ezeiza y nos avisaron que el vuelo estaba cancelado. Si, así de simple, nos cancelaron el vuelo con toda nuestra familia en el aeropuerto. A la despedida le aparecieron puntos suspensivos. Los nervios se relajaron. Apareció la incertidumbre de para cuando iba a ser reprogramado el vuelo y demás. Mi tío Carlos se me acercó rápido y me dijo “que les paguen un hotel, lo que sea, pero no vuelvas eh!” y entendimos que la despedida con la familia tenía que ser ahí, ese mismo viernes. No se podía estirar. Y así hicimos. Nos despedimos de todos el viernes 7, con muchos abrazos prolongados, de esos que hablan solos porque las gargantas están anudadas y varias lagrimas que se mezclaban cuando se tocaban nuestros cachetes. Después nos fuimos en un micro al hotel. El viaje había empezado.
     Nos ubicaron en un hotel en Capital, uno que era un lujazo, de esos que nunca hubiésemos pagado por motus propio. Aprovechamos a comer y descansar bien. El único dato de color importante es que estaba hospedado el plantel de Racing en el hotel y aproveche para acercarme a Francisco “Pancho” Cerro y pedirle que algún día vuelva a Quilmes. Se río y me dijo “ojalá ojalá”.
El desierto – sacada con el celu

El desierto – sacada con el celu

     El domingo 9, a la madrugada, nos avisaron que el vuelo estaba retrasado. Así que después de la cancelación, tuvimos una demora, y después, otra demora sobre esa misma demora. A mi dame de Frambuesa de ahora en más, no quiero más de Mora. Finalmente a las 03:40 de la madrugada salió nuestro avión. Del viaje de 13 horas quiero resaltar lo fantástico que es ver el desierto desde el cielo, realmente un espectáculo. Durante aproximadamente 4 horas (viajando a 850 kmh) lo único que se veía abajo eran dunas y terribles porciones de arena. Es increíble.
Otra del desierto y el ala del avión – sacadas con el cel

Otra del desierto y el ala del avión – sacadas con el cel

     Llegamos el domingo bien de noche, y por el retraso, AA se encargó de darnos una noche en el Hilton de Roma. ¡Empezamos con dos hotelazos nuestro viaje gasolero! Y hoy, 10 de febrero, estoy escribiendo esto desde la cama de nuestro hostel. Ya visitamos un poquito de la ciudad de Roma hace un rato, pero era de noche. La primera impresión es justamente que es impresionante. Es una ciudad increíble, caminas por una callecita y se abre otra de adoquines, y de repente un monumento enorme y a media cuadra una iglesia con una arquitectura genial, como la de La Plata, pero hay una cada dos cuadras. Y más callecitas románticas por todos lados que te invitan a caminar. Los próximos días la vamos a recorrer bien si para de llover, y les traeremos novedades y fotos.
     La compu marca las 19:03, la hora sigue siendo la de Buenos Aires. Será que ella todavía no cayó que estamos en Roma y que empezamos este viaje. Y será que habiendo pasado tan solo un día entero acá, nosotros tampoco.
Llegamos! las próximas publicaciones vienen con fotos sacadas por Flor, y mas lindas, obviamente

Llegamos! las próximas publicaciones vienen con fotos sacadas por Flor, y mas lindas, obviamente

PD: conectarse desde Roma es hiperdificil, vamos a intentar lo más posible estar en contacto pero realmente es complicado. Saludos a todooooos