Guía de Refugios de montaña de El Bolsón

Dentro de nuestro espacio dedicado a los Parques Nacionales, agregamos esta “guía” sobre los refugios de montaña de El Bolsón, que aunque no sea estrictamente un Parque, es la red de refugios de montaña más grande de Sudamérica y una forma de sumergirse en la naturaleza como sucede en un PN. Tampoco es una guía, pero quedaba bien ponerle así (?). Este escrito es del verano pandémico, enero 2021, y fue un buen destino con distancia social. Es la segunda vez que visitamos los Refugios, la primera fue en 2013 y puede leerse nuestra experiencia, complementario a esto, aquí: https://viajandodesurasur.com/2014/01/03/una-escapada-a-la-patagonia-parte-1/ (con unas fotos viejísimas en bajísima calidad jaja).

Cuando decimos que es la “red de refugios de montaña más grande de Sudamérica” nos referimos a que hay 13 refugios interconectados en el mismo sendero de montaña, por lo que un caminante puede ir de refugio en refugio me gusta la noche, me gusta la noche me gusta el bochinche y pasar una/dos/tres/loquedé en uno, y luego caminar al siguiente, y así todos los días.

¿¿Que es un Refugio??

Es una cabaña en medio del bosque donde, en época turística, hay refugieros/as que reciben a los caminantes. En la cabaña uno puede dormir adentro en lo que suele ser el altillo del refugio, en un espacio compartido con todos los otros que deseen dormir ahí. Suele estar calefaccionado y haber colchones en el suelo para tirar la bolsa de dormir encima. La otra opción es acampar en las cercanías del refugio. En ambos casos se abona en el Refugio, obviamente que el acampe es más barato. En el Refugio se puede pagar para ducharse y también venden comida: pan casero, tortas fritas, bebidas, platos de comidas para cenar, tortas fritas, algunos hacen cerveza artesanal, torta fritas, galletitas, verduras y torta fritas!. Dependiendo del Refugio mayor variedad, e incluso venden proveeduría en algunos. También se ofrece carga de dispositivos electrónicos, que al igual que la ducha, se cobra. Van a leer la palabra refugio muchas veces en este post.

Parece un cuento pero es real… Refugio Los Laguitos

Respecto de los fogones y el incendio que asola El Bolsón: Tenemos la costumbre de llevarnos el gas butano y el calentador siempre, porque generalmente no se puede hacer fuego en los Parques Nacionales. Incluso compramos nuestro gas en Bariloche para este caso. Luego, sí probamos hacer fogones y nos gustó estar en el fueguito charlando, cocinando, fueron lindos momentos. Hicimos fogones en estos refugios en los lugares indicados, respetando el apagado posterior con abundante agua, y nos jodió que el resto los dejara “apagarse solos”. Si vas a los refugios y podes hacer fuego, apagalo, no seas pelotudo/a.

Senderos y “Como arrancar…”

A la red de Refugios se puede ingresar por 5 caminos: el primero es el de Doña Rosa, que es el ascenso más recomendado hacía el Refugio de Hielo Azul y por el que subimos nosotros las dos veces que fuimos; el segundo camino es el directo a refugio Natación, partiendo de Wharton (este camino nos dieron referencias de ser árido, y en verano, eso es malo porque el sol te come; además que la pendiente es pronunciada); el tercer camino es el Troncal, que es el más directo para ir a La Playita, Tronconada y Cajón del Azul, y también el más transitado, se inicia desde Wharton; el cuarto es el camino por “el Dedo Gordo”, que alcanza ese refugio y también arranca en Wharton; y por último uno mucho menos recorrido, que por lo tanto debe tener su magia, que es el camino hacia el Refugio de Encanto Blanco, que inicia en Casa Tillería.

Para acceder a cualquiera de estos “inicios” de senderos, se puede ir en colectivo de línea que parten desde el centro de la ciudad y permiten subir con las mochilotas, obviamente. La frecuencia del colectivo no es la ideal, por lo que también hay taxis que llevan a cualquiera de estos 3 puntos (el colectivo incluso llega a “Encanto Blanco” como destino final), y todos los conocen como tal. Los valores del colectivo rondan entre los 100 y 180 pesos, dependiendo del destino; y el taxi entre 500 y 600.

Los senderos de El Bolsón están muy bien demarcados, y el camino principal que con Flor llamamos “Av. Libertador”, no requiere ni de marcas ya que es el más popular y bastante concurrido, por lo que perderse es casi imposible. En los otros, existen marcas rojas y amarillas en los árboles que guían el camino hacía los Refugios.

Para llegar al Refugio Hielo Azul, que es donde arrancamos nosotros, hay que partir desde el sendero de “Doña Rosa”, o desde el Camping Hue Nain, se cruza un puente colgante que cruza el Río Azul y empieza el recorrido. Nosotros habíamos hecho noche previa en el camping Base, y de ahí arranca también el sendero, que son unos 30 minutos junto al río hasta alcanzar el Camping Camping Hue Nain. Ambas opciones son validas, la idea es disfrutar del lugar, pero seguramente sea más cómodo acampar en Hue Nain.

Dicho este A,B,C bien básico… vamos a nuestro recorrido por los Refugios que quizás le sirva a alguien.

Refugio Hielo Azul

Es la segunda vez que vamos a este Refugio, y quedamos impresionados en como creció en sólo 8 años ya va a tercer grado. Cuando fuimos la primera vez, sólo tenían el edificio del Refugio, un galpón para la leña y los baños; ahora tiene además un “quincho” para que los acampantes cocinen, se puedan sentar y cobijar de la lluvia llegado el caso. También pasó de tener 1 ducha a 2, lo cual es poquísimo para las 150 personas que ascienden diariamente a este Refugio, y algunos se quedan dos o más días. Por lo tanto, para ducharse después de 6 o 7 horas de caminata, la gente hace fila. Como en un banco a las 7 de la matina un primer día hábil de mes. También pasó de 1 baño a 3, pero uno estaba roto. Creemos que también es poco. Cuando fuimos en 2013, pagamos $75 por persona para dormir dentro del refugio, ahora en 2021 sale $1200 (unos 8 dólares por cabeza, bastante menos de los más de 12 dólares que salía en 2013, como para tener parámetro y no tirar “es caro” de una).

Este refugio sirve de “base” para pasar una noche, y poder conocer el Hielo Azul, que es un glaciar sobre la montaña con una hermosa laguna verde al que se accede por un camino bien marcado a 2 horas del refugio, en subida, pero vale la pena. También, si están en época (preguntar a la gente del refugio), es muy linda la visita a las “Cuevas de Hielo”, que se forman en las cascaditas. Es una caminata a 20 minutos del Refugio con nada de exigencia.

Se puede partir al Refugio Natación hasta las 18 horas, por lo que se pueden visitar las Cuevas y el Hielo Azul en el día, y también ir al Natación para pasar la segunda noche. Que es lo que hicimos.

Refugio Natación

El tramo entre el Refugio Hielo Azul y Natación es corto, pero exigente. Es una hora en subida plena, así que no confiarse totalmente. Cuando hagan este tramo, además de putear un rato, sepan que cuando lleguen a una laguna, es que están cerca de la siguiente, que es la Laguna Natación, que le da nombre al Refugio.

Refugio Natación

Este Refugio sobresale por el ambiente, la mucho menos cantidad de gente que en Hielo y la vista, ya que está pegado a la Laguna, rodeado de un bosque como el de Robin Hood. Es bastante más barato que Hielo, ya que por $1200 dormis adentro y ADEMÁS te duchas. Así que aquí fue uno de los dos lugares en que dormimos dentro de un Refugio y está super bien cuidado todo. Aunque mi sueño liviano (soy Seba, hola) y los ruidos del resto de la gente, no me dejaron dormir del todo bien.

El espacio de acampe, aunque no hayamos acampado, es de los mejores: mucho espacio cerca de la laguna, bien cubiertos con arboles, la próxima (¿otra vez piensan ir? no) vamos a acampar. La ducha es MUY buena, amplia y con agua bien caliente, te dan unos siete minutos para bañarte que alcanza y sobra. Tienen un sistema de “turnos” para bañarte, administrado por el/la refugiero/a que está mil veces mejor ordenado que Hielo Azul. El baño seco es uno solo y es su punto más flojo.

La caminata de 20 minutos hasta el “Anfiteatro” es el senderito imperdible del refugio, y también recomendamos dar la vuelta al lago, principalmente al atardecer, que se tienen unas vistas hermosas del Refugio con el humito de chimenea, el lago, el bosque, el cielo violáceo y te sentís en una película.

Una recomendación fuerte de este refugio: PIDAN LAS TORTAS FRITAS. Fin del comunicado.

Refugio El Retamal

Si, en esta vuelta nos pasamos por alto el Refugio Cajón del Azul, en el post del 2013 pusimos algo de info por si quieren ver, pero esta vez nos lo salteamos porque va mucha gente, es el punto de interés de la red de refugios y va MUCHA gente.

Fuimos a El Retamal, que es a una media hora, cuarenta y cinco minutos más después de Cajón, con subidas pronunciadas, y estaba hasta las manos también. El espacio de acampe es más bien chico, entran unas 20 carpas según espacios numerados que nadie respeta, y para la tardecita hay como 40 carpas fácil en donde se te escapa un Roberto y putean los de la carpa de al lado. Los precios de acampe en El Retamal son los más altos de todos los refugios: $600 por persona, y no tiene duchas (al menos no tenía cuando fuimos, quizás las reparen). Cuanto a los baños secos, el de mujeres estaba muy bien, pero el de varones no porque no tiene puerta, solo una tela; igualmente te recomiendan que si es para mear hacer lo primero (?) vayas a los arbolitos.

El retamal es un lugar encantador, en el claro de un bosque.

En este escenario de tanta gente, y viendo que los 6 fogones iban a ser concurridos, nos unimos a uno porque si acá no duermo yo, acá no duerme nadie. La experiencia fue gratamente positiva, la pasamos muy bien, primero charlando con un grupo de amigos de La Plata durante la cena, y luego, música con unos genios que tocaban el violín (SI, UN VIOLINISTA EN LA MONTAÑA) y dos guitarras, un flaco que era cantante… fogón de lujo, faltaba Gieco nomás.

Los espacios para los fogones eran seguros, de piedra y alejados de todo lo incendiable. Igualmente hay algo fundamental que cuesta que la gente incorpore, incluso en estos espacios que se supone que quien va tiene un concepto empático con la naturaleza, que es apagar los fuegos con abundante agua.

Cerca de El Retamal se puede visitar un camino sencillo, que lo decoraron con piedras pintadas, y un pequeño arroyo en el bosque. También mucha gente va a este refugio para visitar el Cajón del Azul (no el refugio, sino el Cajón en sí mismo) que se encuentra entre el refugio homónimo y Retamal.

Refugio Casa de Campo

Le llamamos refugio porque titulamos de esta forma a todos, pero en Casa de Campo te dicen que ellos no son un refugio, sino una Casa de Campo en la montaña. Y hay bastante de eso. A este lugar se llega luego de una hora, hora y media, desde El Retamal. En cuanto llegas te reciben con un vaso de agua fresca, y después David, el dueño, te da una charla sobre las comodidades, servicios y reglas del lugar.

Para llegar a Casa de Campo, hay un desvío muy bien señalizado después de pasar El Retamal. Tanto Casa de Campo como el Refugio El Conde están en un pequeño desvío del camino troncal, pero después todo se vuelve a unir. Si hay dudas de que camino tomar, siempre es mejor preguntar en los refugios antes que caminar con peso y dudas, porque es doble peso.

El lugar de acampe está muy bien preparado, posee espacio separado para viejos chotos “carpas tranquilas” y “vale todo” (?). Obviamente nos fuimos a las carpas tranquilas porque veníamos con las energías bajas y porque somos un par de viejos chotos viejos chotos. Además, es el único refugio que posee ducha y carga de celulares/dispositivos electrónicos gratis, si conseguís enchufe. Para la ducha cada uno tiene que buscar la leña y encender/alimentar el calefón, las duchas son tradicionales cubículos; y los baños secos del área de acampe, los más sucios que vimos en todos los refugios, el punto más negativo.

El punto más fuerte y sobresaliente de Casa de Campo es el morfi, sin dudas. Cada dos o tres días, hacen alguna comilona masiva con formato de tenedor libre. La noche que estuvimos nosotros, hicieron asado al asador tenedor libre, y a un precio bastante razonable considerando que te estabas clavando un asado ilimitado a mitad de la montaña, abajo de las estrellas en un ambiente de juventud y buenísima onda. Sabemos que también hacen muy buenos pollos al disco y pizzas caseras con diferentes sabores, todo tenedor libre también. Además, solo por quedarte una noche al menos, te regalan una torta frita a la tardecita que la cocinan ahí mismo. La primera te la regalan, la segunda te la venden, y son muuuuy ricas para esos mates mientras cae el solcito y las piernas laten de tanto caminar.

Para visitar, hay 2 bajadas al río que son muy lindas. También en Casa de Campo recomiendan visitar la laguna, pero sinceramente, a nosotros no nos gustó. No porque la laguna sea fea, pero está rodeada de juncos y no te podes meter tranqui, además que se hace MUY profundo rápido. Antes de llegar a la laguna hay un desvió al mirador que es muy lindo y pasando podes llegar a los pozones del río (hay que pasar una tranquerita, pero la cerras y todo bien).

Refugio La Horqueta

Se puede arribar a La Horqueta desde el camino troncal tradicional, o por “el vado” desde Casa de Campo (también aplica a quienes van desde El Conde). Este camino alternativo consta de cruzar el río en una zona baja (agua a la altura entre la rodilla y la cintura), pero que tiene bastante fuerza. Para disminuir el riesgo de caerse por una piedra afilada, conviene pasar con ojotas o sandalias, y también agarrar un palo para darse estabilidad con el fondo. Esos dos consejos sirven, sobre todo porque no los hice y casi me voy al agua. Con este atajo se ahorran 4 kilómetros, y prácticamente la distancia entre Casa de Campo y Horqueta es nada.

La Horqueta es el refugio más calmo de los que visitamos, atendido por un gaucho y su familia. El espacio de acampe es amplio, con buenos lugares entre el bosquecito. El mayor atractivo del refugio es el acceso al Río Azul que está pegado, y sentirte realmente en un valle, por la imponente vista de las montañas que lo rodean. En esta zona además es la confluencia de los ríos Rayado y Azul. Hay un mirador a 40 minutos del refugio pero no lo visitamos.

Si venís agobiado de estar con mucha gente en otros refugios, este es un buen lugar para descansar. Así como es el menos concurrido, también los precios son un poco más bajos. Nosotros lo usamos para pasar la noche a la vuelta, luego de Los Laguitos. En cuanto a infraestructura este refugio es uno de los más precarios, destacamos la ducha que era amplia y con abundante agua caliente. Había dos baños secos pero uno tenía la puerta casi destruida y el otro ya necesitaba un nuevo pozo.

Camping Los Mañíos

Sin dudas, el lugar con menos gente del recorrido troncal y posee un entorno espectacular, disfrutamos mucho de haber parado aquí. El camping tiene espacios para poner la carpa en medio del bosque y llega hasta el río Rayado, que además tiene buenos lugares para bañarse (aunque el agua es fría como en todo el recorrido). Este camping además tiene los precios más bajos para acampar: $300 por persona, y hacen muy buenas torta fritas, claro. En cuanto a infraestructura tiene un baño en muy buen estado y un par de dormis con colchones para poner tu bolsa de dormir que tenían vista al río.

Para llegar desde La Horqueta son unas 2 horas a ritmo tranquilo sin mucho desnivel, se hace buena parte del trayecto bordeando el Río Rayado. Donde están los carteles que marcan el desvío para ingresar al camping, también se encuentra la apertura para el camino alternativo por el sendero de Encanto Blanco, del que tenemos muy buenas referencias pero no fuimos. Queríamos volver por ese camino, pero tiene una subida empinada y ya las piernas pedían descanso. Obvio, nos arrepentimos porque la vuelta por el camino troncal fue fea y llena de gente.

En la zona donde está el camping es donde cambia el clima al de selva valdiviana, por lo que se empiezan a ver árboles más grandes y diferente tipo de vegetación. Para visitar, además del río que está pegado, hay una cascadita del otro lado del río y un mirador.

Refugio Los Laguitos

En todo el recorrido troncal aparecen carteles que dicen “Los Laguitos, subí que vale la pena”, pocas veces un cartel con publicidad hace tanta justicia. El camino es bastante duro cuanto subidas y bajadas, sí, pero Los Laguitos es el refugio más lindo que hayamos ido. Desde Los Mañíos son unas 4 horas, desde La Horqueta son un poco más de 6, y si alguien quiere ir desde Cajón del Azul debería calcularle unas 8 horas en términos generales, de gente no entrenada y con peso en la espalda, parando a morfar y demás. En Los Laguitos acampamos 3 noches, y considerando las caminatas cercanas que hay para hacer, no recomendamos menos de 2 noches, para poder tener un día entero al menos de conocer bien y tranquilos los alrededores.

Mientras íbamos visitando los refugios buscábamos las virtudes que los representaban: “Hielo tiene buenas caminatas cerca”, “Natación está en un lugar hermoso”, “Casa de Campo buena comida”, “Horqueta es re tranquilo” y así… Los Laguitos, fuera de joda, tiene todo. Está construido en una zona ideal, de a ratos te sentís dentro de una película o un documental de esos de naturaleza. Está junto al Lago Lahuan, que está repleto de truchitas que saltan (bien por la mañana y a la tardecita es cuando más se ven), hay muchísima paz, pasamos varias horas leyendo junto al lago, charlando, tomando mates. Es una desconexión de la urbanidad muy necesaria. Desde el refugio se ve el lago, y detrás de la construcción, hay bosque y más bosque que está encajonado y rodeado por montañas, que en esa altura, tienen las cumbres nevadas, incluso en verano.

El espacio de acampe es enorme, desde el borde del lago hasta bien adentrado en el bosque, se puede poner la carpa por $500 por persona. En cuanto a comida, tiene buen surtido de proveeduría, incluyendo frutas y verduras. También preparan un plato caliente por día, en el que comimos 1 noche que hicieron cordero, muy rico y se podía repetir porción. No es un camping barato, pero tampoco se puede esperar mucho menos de estar abasteciéndote en medio de la montaña. Hay 2 baños secos para los acampantes y 1 interno del refugio para quienes pernoctaban dentro, los baños secos bien, limpios dentro de lo razonable y alcanzaban bien para la cantidad de gente que había. También había 1 ducha para acampantes, amplia y con agua bien caliente, y otra ducha interna para los del refugio. La ducha para acampantes no era suficiente porque se hacía fila.

De las caminatas cercanas creemos que son imperdibles la del Cerro Año Nuevo y el Lago Soberanía. Para ir al cerro se puede hacer cumbre dependiendo de la época del año, porque por ejemplo, nosotros fuimos en enero y la NIEVEEEEE bloqueaba el paso, por lo que sólo se podía hacer “precumbre”, que igual es hermoso, exigente y con unas vistas increíbles. Son unas 2 horas en subida y un poco menos en bajada. El Lago Soberanía es para pasar el día (en lo posible) si hace calor, porque es ideal para bañarse en el agua fresca. El camino son unas 4 horas entre ida y vuelta, el camino de ida es “en bajadita”, así que hay que guardar energías para la vuelta que tiene un poco de desnivel, nada grave, pero ojo de no volver tarde y con cansancio.

¿El punto negativo de Los Laguitos? Los tabanos, esos insufribles enemigos del bienestar mental que atacan incesablemente a toda hora y lugar. No es responsabilidad del refugio, claramente, pero si no logras ignorarlos pueden cagarte un momento de relax. Nosotros descubrimos que el repelente hacía efecto y te dejaban de joder un par de horas, así que recomendamos llevar repelente.

Bueno, esto fue todo respecto a los refugios, cualquier duda o consulta, nos escriben, no hay drama. Recuerden que no somos ni profesionales ni nos pagan por esto, solo transmitimos nuestra experiencia que quizás a alguien más le sirva para visitar alguno de estos lugares tan lindos y fuera del turismo “tradicional”.

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