Senderos del Fin del Mundo – Ushuaia, Tierra del Fuego

         Land of Fire, Tierra del Fuego en inglés. Muchos europeos nos preguntaban por la provincia más austral del mundo mientras viajábamos el 2014 por el viejo continente. Probablemente sea un destino turístico que despierta más interés en viajeros extranjeros que en los nacionales. Land of Fire, Tierra del Fuego, el Fin del Mundo. Para los intrépidos europeos con ansías de ser un poco Indiana Jones y otro tanto Colón, el nombre debe sonar como una sirena cantándoles al oído. Para nosotros, que tenemos el nombre naturalizado, es la provincia del sur, donde hace mucho mucho frío y vive poca gente. Quizás, a la mayoría, les tira primero ir a conocer el interesante y distinto norte y Cuyo, o volver a Bariloche después del viaje de egresados, a disfrutarlo con ojos adultos, y de paso ir a El Bolsón y alrededores (cualquier parecido con una autobiografía es mera coincidencia (?). Teníamos que callar nuestra ignorancia que nos hacía responder “no, no conocemos Tierra del Fuego” y aprovechar los días de vacaciones que nos regala (?) la benevolente regulación laboral argentina. Así es que con ese interés latente y un ofertón de Aerolíneas fuimos a Ushuaia a desconectarnos, a hacer todos los senderos de montaña posibles y calmar la ansiedad de viajar.

La primer vista de la ciudad

La primer vista de la ciudad

                Los primeros días alquilamos un auto para poder movernos por la provincia y conocer esos rincones que resultan complicados de alcanzar de otra forma en vacaciones cortas. Además nos servía de carpa movible, por lo que reducíamos el costo (vacas flacas) salteando el pago de hospedajes.

                Lo primero que fuimos a conocer fue la Laguna Esmeralda, y la verdad que es hermosa, una joya (CUAAAAAAAAAAAACKKKK, acabas de leer el mejor chiste (?) de esta página, que nivel bajo manejamos). Es un camino fácil de hacer, para todas las edades, de 4.6 kms (ida) que se realiza en menos de dos horas de disfrute permanente (yendo tranquilos, parando a sacar fotos). El premio final es una laguna que te deja la sensación de que la caminata valió tanto la pena que es imposible sacarte la sonrisa de la cara. El glaciar de fondo, el ambiente rodeado de montañas y el verde tan único del agua te invitan a tomar unos buenos mates. Les dejamos unas fotos del lugar para que no se lo tengan que sólo imaginar…

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                Esa noche la pasamos en el auto, estacionado frente al Lago Fagnano, un lujo el atardecer. Este espejo de agua fue re-rebautizado como Kami, que es el nombre que le habían puesto los nativos y que luego había sido suplantado por el del monseñor José Fagnano.

Ushuaia 4

                Los siguientes 3 días nos internamos en el Parque Nacional Tierra del Fuego, que está a 12 kilómetros al oeste de Ushuaia. Es imperdible para quienes les gusta y disfrutan de la naturaleza. Construí un vínculo muy especial con este lugar, sobre todo ahora que lo rememoro. Es de esos lugares que hacen descansar el alma y que lo sentís en el pecho inflado de aire fresco y frío, de esos donde te quedas en silencio fascinado por un lago de nulo movimiento, o contemplando la montaña de fondo que juega a cabecear nubes, o quizás el aguilucho que revolotea en los árboles cercanos a donde te sentaste a tomar unos mates esperando que se te caiga un algo que comas. No importa exactamente lo que hagas en los rincones del parque, éste te atrae a que durante un rato al menos, te reencuentres con vos mismo. Una invitación a la que no faltar.

        El acceso al Parque tiene un precio de 70 pesos para residentes argentinos y 170 para extranjeros (a marzo 2016) que permite la estadía durante el día, o en caso que duerman dentro, cubre los dos días. Si no se dispone de vehículo como para ir individualmente, hay un servicios de colectivos que cuestan entre 250 y 300 pesos por viaje (un robo a mano armada que cobren eso por 12 kms, se aprovechan de los turistas). El Parque Nacional cuenta con varios campings agrestes y libres de ser utilizados por los visitantes, MUY bien preparados, con parrillas y baños químicos, además de estar ubicados en los mejores lugares. También hay un camping organizado, que cuenta con un refugio de 16 camas donde uno puede llevarse la bolsa de dormir y pasar la noche bajo techo con el acogedor calor de una salamandra, y pudiendo utilizar las duchas calientes entre las 16 y las 18 hs. No hay luz eléctrica, y en ningún lugar del Parque se pueden comprar provisiones (comida para cocinar), aunque en este camping organizado tienen buffet. No hay hoteles ni hostels en ningún lugar del Parque. Con respecto al clima y la carpa, haber ido en marzo es un poco una ruleta rusa, te pueden tocar días de sol cercanos a los 20 grados como nos pasó a nosotros, o noches frías donde no superan los 5 grados (es frío seco, así que es MUCHO menos grave que el frío con humedad). Si bien no es una ciencia cierta, creemos que entre octubre y marzo se puede ir con carpa sin sufrirla taaaaanto (obvio que la mejor época es en verano, aunque puede nevar en cualquier estación del año).

Castorera en el Parque Nacional Tierra del Fuego

Castorera en el Parque Nacional Tierra del Fuego

Las opciones de actividades dentro del PN son muchas, siempre y cuando disfruten de la vida al aire libre y estén dispuestos a hacer un mínimo de ejercicio. Hay 6 senderos de accesibilidad para todo público en la Bahía Lapataia: 1- Paseo de la Isla, 2- Laguna Negra, 3- Mirador Lapataia, 4- Del Turbal, 5-Castorera y 6-Senda de la Baliza. Hicimos todos, y los más interesantes son el 2, 3 y 6. La de Laguna Negra es súper instructiva para entender cómo funciona una turbera y en la Bahía Lapataia, donde convergen varios de estos recorridos a pie, se encuentra el final de la mítica ruta 3, con los carteles correspondientes donde sacarse fotos y toda la cháchara. Todos los caminos mencionados son de dificultad BAJA, por lo que es caminar prácticamente en llano y ver cosas lindas.

       También hay otros 4 senderos, que son más difíciles y lo hace gente que busca hacer trekking. Nosotros hicimos uno solo, el más jodido, porque somos heavys y re jodidos. Estos son: 1- Senda Pampa Alta, 2- Senda Costera, 3- Senda Hito XXIV y 4- Cerro Guanaco. Del 1 y el 2 sabemos nada, del 3 nos dieron malas referencias unos franceses (“no hay nada interesante para ver”), y el 4 la rompe en genial, es el que hicimos. Nos llevó todo el día, 4 horas de subida y 3 de bajada, pero alcanzar la cima de ese cerro además de darte una vista única de la ciudad de Ushuaia, el Canal de Beagle y las montañas chilenas al otro lado, te baña en una sensación de satisfacción por haber llegado muy especial. El camino es subida en el bosque, pequeña meseta en el bosque, más subida en el bosque, barro hasta la rodilla, turba, más barro hasta la rodilla, subida a la punta del cerro árida y fría hasta que estás ahí, arriba de todo, entre las nubes. Ya no te duelen las piernas y no te importa haber empezado la caminata en remera y que al final el buzo no te alcance para tapar el frío. Una experiencia feliz. Ni más ni menos.
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         Hago un parate para contarles una resumida historia. Resulta que en el 2012 fuimos de vacaciones a la región de San Martín de los Andes, ruta de los siete Lagos, el Bolsón, Esquel, Bariloche y demás que pueden leer aquí. En nuestra emocionada subida de 7 horas al refugio Hielo Azul surgió la hermosa idea de hacer el viaje por Europa que finalmente realizamos en el 2014. No es que crea en las coincidencias y en los mensajes del universo que conspira en el bien de la gente que busca la felicidad, pero cuando me conviene, lo hago. Soy más de pensar en que las acciones de cada persona le da esos resultados que busca, pero como dije, ahora me quedo con la primera. Resulta que cuando bajábamos del Cerro Guanaco, nuestras fuerzas eran dispares. Flor bajaba corriendo, a los saltos, aprovechando el envión que da la fuerza de gravedad, mientras que yo, Seba, descendía con la gracia de una tortuga herida por el cansancio. En un rincón me encontré con un simpático muchacho que paraba a tomar un poco de aire. Haciéndome cómplice de su estrategia para bajar la montaña le saqué charla con mi empolvado inglés dejando que Flor se pierda entre los árboles. Inmensa fue mi sorpresa e incontrolable mi necesidad de crear presagios viajeros cuando me dijo que era de Alaska. Un destino más que pensado por nosotros, como por tantos otros ansiosos de cruzar fronteras. Otra vez un sendero en un cerro o montaña en el sur argentino nos tiraba en la cara la idea, con destino incluido, de irnos de viaje. Esta vez va a ser bici, directamente, y que dure lo que dure. El alaskeño se copó invitándonos a su casa cuando estemos allá, vive en un pueblito de 300 personas. Ya empezó a correr la idea.

Dato de color innecesario en este post: Los documentales que vemos en Discovery y National Geographic sobre Alaska están exagerados. Nadie muere de frío por falta de provisiones ni esas cosas que exageran para la TV. Y todos los que viven en este ex territorio ruso conocen a alguien que salió en alguno de esos documentales. Participar de esas cosas es como cagarse de la risa un poco, más que nada porque su rutina es “además de trabajar, la decisión en Alaska pasa por ir a pescar, hacer trekking o pasear en bici por las montañas”. Vida agitada tienen.
Ushuaia 8

     Sigamos…deberán imaginarse, estimados lectores (ahora me dirijo a ustedes en plural, porque además de mi vieja, nos lee una prima de Flor) que no nos íbamos a conformar sólo con el Parque Nacional. Después de un día de descansar las piernas que dolían un poco después de la travesía del Cerro Guanaco, y ya instalados en una acogedora casita que alquilamos para los últimos días (VA-CA-CIO-NES), decidimos subir al Glaciar Martial. Este es un sendero bastante frecuentado por turistas por su cercanía al centro de Ushuaia. Se asciende a pie o en auto por ruta hasta donde está el ex centro de ski, y a partir de ahí, es solamente a pie. Después de una media hora se llega a la parte alta del complejo. Desde ese lugar pueden hacer 3 senderos, con los 3 tipos de dificultades: El sendero del bosque, de dificultad baja, 150 mts y una duración de 15 minutos; el sendero del Filo de complejidad media, con 250 mts y que se hace en 30/40 minutos, y el sendero del Glaciar Martial, de 1450 mts, difícil y poco más de una hora de ascenso. Claramente subimos al Glaciar. El camino es empinado pero el tramo es corto. Nos cruzamos parejas que iban y venían con sus hijos (de 5 o 6 años) por lo que imaginen que es para cualquier edad, justamente, porque a pesar de ser empinado es corto. El final del sendero es la boca del Martial, donde se puede tocar el hielo/nieve todo el año y te da una vista de la ciudad de Ushuaia encajonada entre las montañas magnifica.

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        Al día siguiente, el último en que disponíamos de motor a nafta, aprovechamos la situación para ir al cabo San Pablo, bien en el fin del mundo. De camino pasamos por Tolhuin, un pueblito en el medio de la provincia donde se destaca la panadería La Unión, que según Flor “hacen los mejores churros del mundo”. Esta localidad en el corazón de Tierra del Fuego (justamente su nombre significa “corazón” en selknam), bordea el Lago Kami y fue la zona donde vivieron los últimos indígenas de la región. Y es que uno no puede visitar la provincia siendo ajeno a lo que fue su historia, con una cacería de aborígenes atroz organizada desde las distintas familias aristócratas inglesas o croatas, que desde sus nuevas estancias pagaban altas sumas a mercenarios a cambio de orejas o cabezas de nativos, dependiendo del gusto del patrón. El Genocidio Selknam terminó en la década 1920 con miles de muertos detrás, y cultura y tradiciones extintas. Hace menos de 100 años, es increíble.

      Los selknam (también conocidos como Onas), los haush y los yamanas, primeros y originales dueños de las tierras más australes del mundo en continente americano, dieron nombre a la isla mucho antes que los blancos ocupen el lugar. Tierra del Fuego obtiene su nombre porque, cuando los primeros exploradores españoles (como Fernando de Magallanes), holandeses, ingleses y noruegos llegaron al Canal de Beagle, desde sus barcos observaban las grandes fogatas que los nativos encendían cercanas a las orillas: definitivamente, Tierra del Fuego era un nombre más que apropiado.

        Siguiendo camino al cabo San Pablo, tuvimos que transitar por 40 kms de ripio en variado estado para alcanzar destino. El lugar en sí mismo es extra-ordinario. Fuera de lo común de verdad. Personalmente me sentí como si estuviese en el culo del mundo, saberte tan en el borde de todo, hace fácil imaginar que hay tortugas sosteniendo el mundo en el horizonte. Es uno de los pocos lugares en Argentina (sino el único) donde se puede encontrar montaña, mar y bosque en conjunto. Los grandes pájaros adornan pacíficamente el entorno, en grandes grupos sobre la playa. Y si a este imaginado paisaje le sumamos un gran barco encallado recostado sobre la playa, medio oxidado y con las olas golpeándole día y noche, se convierte en un gran gran lugar para conocer. El Desdémona fue un navío comercial que en 1983 sufrió averías por una sudestada, pero a partir de ahí la resolución de cómo terminó en la playa de cabo San Pablo es medio un misterio misterioso. Una de las teorías más fuertes dice que el capitán del barco, ante la delicada situación de la embarcación, decidió chocar adrede contra la costa para así poder cobrar el seguro. Se sabe que el seguro nunca pagó nada porque el choque era, evidentemente, por negligencia del capitán. En fin, este cadáver marítimo nos regaló uno de los mejores trasluz del viaje, en un atardecer inolvidable.
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        Los últimos días los tomamos para descansar y visitar los museos. El Museo Marítimo y del Presidio es altamente recomendable, principalmente si se aprovecha la visita guiada (sin cargo adicional, pero con horario determinado). La ex cárcel mantiene en gran parte la estructura de la época en que estuvieron prisioneros, por ejemplo, el desquiciado Petiso Orejudo o el más que interesante Simon Radowitzky.

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         Como los últimos días fueron sumamente fríos, con temperaturas negativas, se nos posponía el famoso y súper solicitado paseo en catamarán por el Canal de Beagle (hay turistas que van por dos o tres días nada más, y hacen solo esa excursión. Raro). Por suerte el día que nos íbamos, el avión salía a las 15 hs, y aprovechamos la mañana para hacer la dichosa excursión. La verdad que vale la pena, se visitan las islas con lobos marinos, pájaros y el faro Les Éclaireurs. Hay varias compañías que ofrecen distintos recorridos, por una isla más o una menos, con caminatas o sin. Todo varía el precio que ronda los 800 por persona. Si se está en un viaje de cortos recursos, probablemente no se haga esta excursión, pero si son vacaciones con el bolsillo un poquito más liberado, es imperdible.
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      Por último, no dejen de caminar la ciudad. Es hermosa y el centro es fácil para hacerlo a pie, al igual que el camino costero, bordeando el mar, tan cerca de la Antártida.

Nuevamente, gracias por leernos. Cualquier duda, consulta o queja, háganlo con Flor. A mi solo cosas lindas jajaja Extraño viajar más tiempo

Un pensamiento en “Senderos del Fin del Mundo – Ushuaia, Tierra del Fuego

  1. Que buena manera de describir lo que uno ve cada vez que la recorre. Gracias por hacernos volver cada vez que lo leemos y vemos las imagenes

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