El pibe del delivery, Galeano y Riquelme

cuento 3

   Tenía pinta de crack. De esos flacos muy flacos habilidosos, rápidos, con más gambeta que potencia. Un atrevido, un picante. Tenía zapatillas blancas deportivas, gastadas, las bajitas con la pipa al costado. El equipo de entrenamiento de la selección argentina de hace algunos años, medio gastado. En el hombro colgaba un bolso negro grande con el nombre de una casa de comidas. Es un pibe que trabaja de delivery, estoy casi seguro.

   Estaba parado, con una mano sostenía un libro y con la otra se mantenía del caño cromado para no caerse. Viajo en subte todos los días desde hace 5 años y vi todo tipo de gente. El indiferente, el extrovertido, el que canta en voz alta o el que tiene la música fuerte en el celular, el que tiene el pelo de muchos colores y el que no tiene pelo, la señora que pide el asiento y la que resopla porque nadie se lo cede sin resoplar. El albañil, el abogado, el estudiante universitario, el escolar. Una fauna fácil de identificar a los ojos entrenados de un observador amateur. Este pibe me alegró el viernes. Es una especie en extinción. Sigue leyendo