Cambio de planes y la hospitalidad en Zagreb

     La llegada a Zagreb constó de dos tramos hechos a dedo. El primero fue camión y su chofer se llamaba Milan o Bilan, algo así. El señor solo hablaba croata y nos comunicamos poco y nada en la hora y media de viaje. Solo pudimos preguntarle el nombre con ayuda del traductor del teléfono y poco más. Lo gracioso fue cuando quisimos darle las gracias, que con un tímido “jfala” (se escribe “hvala”) acompañado de una sonrisa mirábamos a Bilan, que nos contemplaba desorientado. Se lo repetimos un par de veces y ahí entendió, diciendo “aaahhh!! JJJFAAAGGVLAAAA!!!” y se rió un rato, volviendo a mirar la ruta. En Croacia todo suena más GRJAPAJJAR. Nuestro “jfala” era una caricia a su fuerte oído. Entendimos que un requisito para hablar croata es gritar un poco y pronunciar cerrado.
Atardecer en Zagreb

Atardecer en Zagreb

Sigue leyendo