Después del cachetazo de naturaleza que nos dio Krka seguimos viaje para Split, donde nos esperaban Lara y Mario, una pareja de couchsurfing. Esta ciudad, la segunda más grande de Croacia, es una joya histórica con rincones más que interesantes. Si bien nos alcanzó un solo día de caminata de 7 horas para recorrerla prácticamente entera, tiene el encanto de poseer construcciones dentro de la ciudad que pertenecieron a la antigua fortaleza Diocleciana.
